Desafíos nutricionales después del primer año de vida

¿Tu hijo no come nada? ¿O, por el contrario, crees que come demasiado? Las fluctuaciones en el apetito son solo uno de los desafíos a los que se enfrentan los padres de niños a partir del primer año de vida.

La dieta de un niño de un año experimenta cambios significativos, asociados a la transición hacia una alimentación más variada. Muchos de sus comportamientos alimentarios también están relacionados con su rápido desarrollo, que hace que centren más su atención en el mundo que les rodea que en el plato que tienen delante.

¿Por qué el niño no quiere comer?

Después del primer cumpleaños, el desarrollo del niño sigue siendo intenso, aunque más lento que durante los primeros 12 meses de vida. Esto puede traducirse en una disminución del apetito. Es habitual que los niños a partir del año rechacen alimentos o coman porciones pequeñas. A menudo no quieren verduras o carne, o prefieren solo unos pocos alimentos concretos. Sin embargo, si el estado nutricional y el desarrollo del niño son adecuados, no hay motivo de preocupación: lo más probable es que todo vuelva a la normalidad en unas semanas.

Entonces, ¿qué hacer cuando el niño no quiere comer? Ante todo, no obligarle a comer. Tampoco se debe apresurar al niño durante las comidas, ni distraerlo para “hacerle comer sin que se dé cuenta”. Es recomendable apostar por presentaciones atractivas de los platos o implicar al niño en la preparación de la comida. Muchos padres esperan que su hijo se termine todo lo que hay en el plato en cada comida. Sin embargo, esto puede tener el efecto contrario: el niño empezará a percibir la comida como una obligación desagradable.

Mi hijo come demasiado...

Cada vez más independientes, los niños pequeños están volcados en aprender a caminar, correr y perfeccionar sus habilidades motoras; en definitiva, en descubrir el mundo que les rodea. Por ello, la alimentación puede pasar a un segundo plano.

En esta etapa son normales las grandes fluctuaciones del apetito, incluyendo periodos en los que el niño parece comer en exceso. No obstante, si observas que come demasiado y este comportamiento persiste, conviene analizar su dieta con atención.

Es posible que este exceso se deba a la introducción precoz de alimentos propios de adultos, al consumo de snacks azucarados o simplemente a una preferencia por alimentos poco saludables pero muy apetecibles. También es importante observar la alimentación del resto de la familia: el niño tiende a imitar los hábitos y comportamientos de los adultos.

Asegúrate de que sus comidas sean nutritivas y que su dieta esté equilibrada, ya que esto es clave para su desarrollo adecuado y para establecer buenos hábitos alimentarios a futuro.

Otros problemas relacionados con la alimentación en la primera infancia:

Atragantamiento con alimentos

El desarrollo dental incompleto o una capacidad de masticación aún inmadura son las causas más frecuentes. Aunque el niño ya puede morder pequeños trozos, la habilidad para masticar eficazmente se desarrolla hasta aproximadamente los cuatro años.

Por ello, es importante prestar atención al tipo de alimentos que se ofrecen, al tamaño de las porciones y evitar prisas durante las comidas o dar alimentos mientras el niño está en movimiento.

Neofobia alimentaria

La neofobia alimentaria se caracteriza por el rechazo a probar alimentos nuevos o por una alimentación selectiva. El niño evita alimentos desconocidos. Esto puede estar relacionado con la necesidad de afirmar su individualidad, propia de esta etapa del desarrollo.

Se trata de un fenómeno transitorio, aunque en algunos niños puede prolongarse hasta los seis años.

“Picky eating” (alimentación selectiva)

Hace referencia al rechazo de una gran variedad de alimentos, tanto conocidos como nuevos. Este comportamiento puede reducir la variedad de la dieta, que es clave para una alimentación equilibrada.

Es importante recordar que los primeros años de vida son fundamentales para el desarrollo de las preferencias de sabor y los hábitos alimentarios. Las experiencias tempranas del niño con los alimentos —tanto positivas como negativas— pueden influir en su comportamiento alimentario en el futuro.

Referencias:

  1. Weker H. et al. Evaluación integral de las prácticas de alimentación en niños de 5 a 36 meses – estudio nacional 2016. PITNUTS 2016. Informe del estudio. Instituto de la Madre y el Niño, 2017.
  2. Weker H. et al. Posición del Comité de Nutrición Humana de la Academia Polaca de Ciencias sobre los principios de alimentación en niños de 1 a 3 años, Medical Standards Pediatrics 2022.

Vitaminas para un niño de 2 años: ¿qué nutrientes necesita para un desarrollo adecuado?

Un aporte adecuado de nutrientes, incluidas vitaminas y minerales, es esencial para el correcto desarrollo del niño, su sistema inmunitario y su bienestar tanto físico como mental.

El papel del calcio en la dieta de los niños mayores de 3 años

La dieta es un factor clave que influye en el desarrollo del niño. Una alimentación nutritiva debe aportar los nutrientes esenciales, incluidas vitaminas y minerales. Uno de los elementos fundamentales que debe consumirse en cantidades adecuadas a través de la dieta es el calcio. 

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